Reformas en el horario laboral: México y la 4T vs el liberalismo de Argentina (parte 2)

Reformas en el horario laboral: México y la 4T vs el liberalismo de Argentina (parte 2)

Sección: Opinión

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Publicado el 19/12/2025 — Por Alejandro Gtz
En la primera parte de este artículo expusimos las reformas que el libertarismo pretende impulsar en Argentina y lo que esto significaría dentro de una crisis económica y social como la que hoy viven los argentinos. Por otro lado, en nuestro país, aunque todavía nos falta mucho por mejorar en materia laboral, vamos caminando en el sentido correcto. El salario mínimo ha aumentado en un 154% (aun considerando las mermas que la inflación ha causado al poder adquisitivo de los mexicanos). Desde que llegó al gobierno la 4T el salario mínimo pasó de 88 a 278 pesos, y seguirá aumentando, prueba de ello es que ya se aprobó el aumento a 315 pesos para el 2026, 13% más. De aprobarse la iniciativa para pasar de las 48 a las 40 horas (2 h. menos por año hasta el 2030) sin que esto represente una disminución a su salario, el mexicano promedio tendrá más tiempo para su descanso, sus metas colectivas y personales; su familia y su formación integral. Y, por contrario a lo que pregona la oposición, las empresas no se verán afectadas en cuanto a su productividad, pues un mexicano que está más relajado, más feliz y menos explotado, es más productivo en su trabajo, tal como ha quedado evidenciado en países como Islandia y otros tantos que han disminuido la jornada laboral manteniendo o incluso aumentando su productividad. Sin olvidar que, al obtener más ingresos, el mexicano tiene más posibilidades de consumir productos y servicios, lo que también representa un beneficio para empresas de todo tipo. Con esta reforma, México dará un paso adelante, colocándose por fin dentro de los estándares internacionales. Enhorabuena la 4T logrará ponerle un alto más a la absurda mezquindad de la oligarquía mexicana. Entre los varios beneficios que se obtendrán gracias a esta iniciativa se encuentran la disminución de accidentes en horarios laborales, la disminución de estrés laboral y todos los males de salud que de ahí se desprenden. Y por vez primera en la historia de México se prohíben las horas extras para menores de edad, lo que significa un nada desdeñable avance en contra de la explotación infantil. Y que no nos salgan con el cuento de que esto desbordaría la inflación, lo mismo dijeron del aumento al salario mínimo, sin embargo, México se mantiene estable, con una inflación moderada frente al resto de mundo. De la inflación en Argentina ni para qué hablar. TAREAS QUE NOS QUEDAN PENDIENTES Morena, los gobiernos de la 4T y todos aquellos que nos identificamos con el obradorismo deberíamos de redoblar esfuerzos en pro de los trabajadores, ya que, no nos engañemos, la lucha de los trabajadores es la lucha de todos, pues la mayoría de los mexicanos somos trabajadores asalariados, y aunque suene a perogrullada, hoy día es necesario aclararlo: todo aquel que recibe un salario es miembro del universal gremio de los trabajadores, así sea un psicólogo, un arquitecto o un abogado, con maestría o doctorado; a todos nos utilizan y desechan si así lo requiere el patrón; a todos nos arrebatan parte de la riqueza que generamos con nuestro tiempo y esfuerzo, debido a este sistema capitalista que necesita de la desigualdad para funcionar, enriqueciendo permanentemente a las minorías rapaces; y a todos nos han despojado sistemáticamente de los avances tecnológicos, recursos e infraestructura que luego han utilizado los dueños del capital para enriquecerse más y más a costa de nosotros, de nuestros años de esfuerzos, el esfuerzo de nuestro padres, el de nuestros abuelos. Nuestro movimiento, por una parte, tiene que entregarse con más decisión y sinceridad a estas causas sociales si pretende articular al pueblo entero para desterrar al neoliberalismo —en vez de abocarse a la estéril e improvisada tarea de los 10 millones de afiliados—, y más importante aún, si pretende contribuir a la erradicación del capitalismo, pues si nos limitamos a buscar un capitalismo “más humano”, estamos condenados a luchar en una espiral sin fondo y sin futuro. Y, por otra parte, debe educar a la población, en el entendimiento de que el robo del capitalista al trabajador (el famoso y a la vez olvidado “plusvalor”) es hoy el agujero del que emana la corrupción, y al mismo tiempo es el pilar del que se sostiene el capital, por lo que debemos recordarle y recordarle y recordarle una vez más a nuestro pueblo que, en el fondo, no hay distinción entre la explotación al proletario y la explotación al profesionista; entre el obrero y cualquier otro trabajador, ya lo había dejado claro Marx en su texto Trabajo productivo y trabajo improductivo, t. IV de El Capital: “Entre los obreros [...] hay que incluir, naturalmente, a cuantos colaboran de un modo o de otro en la producción de la mercancía, desde el último peón hasta el ingeniero y el director”.