Porque la historia nos dice que un Bukele y un Salinas NO caben en México (Segunda parte)

Porque la historia nos dice que un Bukele y un Salinas NO caben en México (Segunda parte)

Sección: Geopolítica

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Publicado el 04/12/2025 — Por Danny Roberto Ramirez
LA 4T FRENTE A LA HERENCIA VIOLENTA El gobierno de Morena, primero con López Obrador y ahora con Claudia Sheinbaum, cambió el enfoque de seguridad y desarrollo. No se lanzó a una guerra frontal tipo Calderón y, aunque persisten errores, la tendencia de homicidios ha disminuido lentamente desde 2018. En paralelo, crecieron los programas sociales, aumentó el salario mínimo y se recuperaron espacios de soberanía energética. ¿Es suficiente? No. ¿Mejor que reiniciar una guerra improvisada? Muy probablemente sí. Aun así, un sector de la derecha rechaza cualquier avance: si sube la violencia, culpa a Morena; si baja, acusa maquillaje; si hay programas sociales, dice populismo; si se toca a grandes empresarios, grita comunismo. Con ese marco, resulta imposible discutir estructuralmente. También la geopolítica limita. Cada vez que México insinúa diversificar alianzas —como BRICS— Washington reacciona, pues México es pivote de su seguridad, comercio, migración y cadenas de suministro. Las presiones no necesitan tanques: se ejercen vía T-MEC, calificaciones de riesgo, campañas mediáticas, política migratoria y controles en fentanilo o energía. México vive atrapado entre su aspiración soberana y su cercanía a la mayor potencia del mundo. EL CASO SALINAS PLIEGO Y LA NUEVA DERECHA EMPRESARIAL En este escenario surge la figura de Ricardo Salinas Pliego y la narrativa de la “nueva derecha empresarial”. Muchos lo ven “presidenciable” sin revisar su historial: litigios fiscales multimillonarios, acusaciones de lavado ligadas a casinos y años de protección política. La Suprema Corte ya falló en su contra: sí debe pagar más de 25 mil millones de pesos. No era persecución: era deuda. Aun así, se vende como víctima mientras ha vivido de concesiones públicas y contratos privilegiados. México ya tuvo un Salinas en la presidencia, y el saldo fue neoliberalismo extremo, privatizaciones opacas, crisis recurrentes y destrucción del tejido social. Pensar en un “Salinas 2.0” más rico, más mediático y más cínico es borrar la memoria histórica. Este texto no busca insultar, sino ver la estructura completa. México no se arreglará con un mesías autoritario ni con un empresario millonario. La violencia proviene de siglos de saqueo, una guerra mal diseñada, un modelo neoliberal destructor y una potencia vecina que interviene constantemente. La 4T intenta atacar causas sociales y frenar la guerra frontal. ¿Insuficiente? Sí. ¿En la dirección correcta? También. El reto no es buscar atajos autoritarios ni Bukeles tropicalizados, sino un país que entienda su historia y deje de repetir la misma tragedia una y otra vez.