Ni con dios, ni con el diablo (Legislación de aguas nacionales segunda parte)

Ni con dios, ni con el diablo (Legislación de aguas nacionales segunda parte)

Sección: El Gobierno de la 4T

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Publicado el 09/12/2025 — Por Teofilo Guerrero @teofiloguerreromanzo
“Así, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.” —Apocalipsis 3:16. Es una vergüenza leer el diario de los debates de la Cámara de diputados en el que los personeros del caos y la corrupción: PAN, PRI y MC se rasgan las vestiduras frente a la aplanadora legislativa de morena, esgrimiendo la defensa del agua en el discurso, pero defendiendo los intereses del capital en los hechos. El diario de los debates se instituyó en el procedimiento legislativo mexicano para que quedara constancia de lo dicho por los congresistas durante sus intervenciones ante el pleno. Se recuerdan encendidos e inteligentes debates durante la Reforma, el Constituyente de 1917, y hasta las primeras intervenciones de los partidos de izquierda después de la reforma política de 1982, pero lo que ocurre en la LXVI con el debate es aberrante. La simulación y el cinismo de quienes realizaron en la ley y en los hechos la privatización del agua en un territorio en el que escasea es insultante (el PRI) así como de sus comparsas que le acompañan en el coro: PAN y MC. La iniciativa aprobada se decantó por una opción tibia: enfática en lo discursivo, precisa en los conceptos de su justificación y exposición de motivos, pero remisa y tibia en el terreno de la acción: el articulado y la estructura de cumplimiento, atribuciones y facultades de la autoridad competente, y en los mecanismos de participación social. La oposición en el Congreso al nuevo marco jurídico del agua dejó pasar la oportunidad de aliarse con las organizaciones civiles, ambientales, de defensa del agua y el territorio, para plantear una alternativa real y concreta que hiciera frente al gravísimo problema del agua que en un futuro no muy lejano va a causarnos múltiples dolores de cabeza. Pero no. Como buenos personeros de las empresas y de los grandes intereses industriales, utilizaron la retórica barata para verse preocupados por el pueblo y su derecho al agua, pero en el fondo combatir las mínimas reformas a la Ley de aguas nacionales que le quitan sólo un poco de poder a quienes en realidad representan: coca cola, las cerveceras, tv azteca, las mineras, etc. Del otro lado, de morena y el Ejecutivo federal, se decidieron por un modelo mínimo de intervención federal, una concurrencia competencial que asegure el afianzamiento del nuevo modelo, pero sin arriesgarse a que los órganos de representación en materia hídrica tengan más participación social, y menos empresarial. El actual momento de crisis y estrés hídrico que vivimos en México es apenas el principio, el nuevo marco jurídico que lo regula no será suficiente para paliar con la falta de agua, su contaminación y el acceso prioritario de uso humano. El partido en el poder decidió, como en muchos otros temas, no quedar mal ni con dios, ni con el diablo, pero cuando la realidad y las condiciones concretas nos alcancen vamos a recordar que se tuvo la oportunidad histórica de regular responsablemente un recurso vital y necesario, y que no se hizo por miedo o por falta de voluntad, pero no por falta de fuerza y apoyo.