Los niños soldados de Tlaquepaque. ¿Estado rebasado?
Sección: Opinión
Publicado el 10/12/2025 —
Por Marco Gutiérrez
@marcomx4t
Hay una pregunta que resuena en mi cabeza la mayor parte del tiempo. La escucho también convertida en afirmación, dicha con ligereza por personas de todas las filiaciones políticas, por quienes se dicen apartidistas y, por supuesto, por la oposición más recalcitrante que la usa como arma mediática contra el gobierno morenista. Pero, aun siendo yo un activista de la Cuarta Transformación, no puedo evitar preguntármelo a diario: ¿será que el Estado ha sido rebasado por el crimen organizado? ¿Dónde sí, dónde no? ¿En qué situaciones es cierto y en cuáles no aplica en absoluto?
La inquietud no nace de la decepción, sino de observar hechos que se repiten con una regularidad mortificante. En Jalisco, el reclutamiento forzado de adolescentes y jóvenes no es sólo un episodio trágico en la memoria colectiva: es la historia de cada día; una pesadilla terrorífica que nadie deberíamos dejar pasar por alto, pero que, por el contrario, se está normalizando. No lo debemos permitir.
El hallazgo del Rancho Izaguirre —noticia que cimbró al país entero— fue apenas el destape público de un fenómeno que opera desde hace años y a gran escala. Con el tiempo se confirmó que el verdadero punto de captación era la Central Nueva de Tlaquepaque, aun cuando se trata de un espacio vigilado por el C4 y el C5. Y aunque recientemente se ha presumido el rescate de unos setenta jóvenes antes de ser reclutados por el crimen organizado, esa cifra palidece frente a las decenas que son captados cada semana, todos los meses, desde hace quién sabe cuántos años.
Si un grupo criminal puede llevarse a nuestros jóvenes frente a las cámaras del C5 sin que nadie lo impida, ¿cómo no reconocer que, al menos ahí, el Estado ha sido rebasado? Cuando prácticamente todos los comerciantes de Guadalajara les pagan piso para poder operar, cuando en Michoacán hay maestros que deben entregarles cuota para seguir dando clases, o cuando el huachicol fiscal drena cientos de miles de millones del erario cada año, ¿cómo no preguntarnos si el Estado ha sido rebasado allí?
Evidentemente, el Estado no ha sido rebasado por completo. Sigue recaudando billones de pesos que redistribuye en bienes y servicios públicos, sosteniendo la educación nacional, coordinando la infraestructura del país, administrando programas sociales, operando instituciones que permiten la vida cotidiana, etc. Pero allí donde se juega uno de sus fundamentos más esenciales —la capacidad de ejercer la fuerza legítima para proteger a la población y asegurar que nadie imponga su propia ley— el Estado, en sus tres niveles de gobierno, lleva años fallándonos.
NIÑOS SOLDADOS
En México, y en especial en Jalisco, no necesitamos mirar al cine para imaginar lo que significa arrebatarle la libertad a un ser humano. Las escenas de "Amistad" de Steven Spielberg; "12 años de esclavitud"; o "Emancipación" con Will Smith, intentan mostrarnos el horror de un cuerpo convertido en propiedad ajena, pero aun en su brutalidad retratan esclavos forzados a sostener un sistema económico. Aquí, en nuestra realidad cercana y tangible, los jóvenes son arrancados de sí mismos, despojados de su conciencia y moldeados para torturar, matar, extorsionar y envenenar la vida de otros. No los convierten en fuerza de trabajo: los convierten en instrumentos de destrucción.
Ante el horror que vivimos, no puedo evitar recordar una canción de SKA-P. “Niño soldado”, que denuncia el reclutamiento de menores en guerras africanas de los noventa: niños secuestrados, deshumanizados y obligados a matar. SKA-P retoma esos testimonios para exponer cómo la violencia destruye su identidad y futuro.
"Fui secuestrado en una guerra, torturado y preparado pa’ matar.
Me han convertido en una bestia, soy solo un niño que no tiene identidad.
Me han obligado a disparar, me han enseñado como asesinar, me han obligado a mutilar, en un infierno terrenal…
…Una pistola en mi cabeza, me está obligando a asesinar a mi papá.
Soy una máquina de guerra, mi dedo aprieta ese gatillo sin mirar."
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