Los 8 pesos de la dignidad

Los 8 pesos de la dignidad

Sección: Jalisco se Cuece Aparte

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Publicado el 14/01/2026 — Por Marco Gutiérrez @marcomx4t
En el Jalisco gobernado por los piratas naranjas, el transporte público volvió a encarecerse. La tarifa sube a 14 pesos mientras el gobierno estatal insiste en justificar el aumento como una decisión “técnica”, inevitable y responsable. Pero yo les voy a dejar una pregunta en la mesa —a ver si se atreven a responderla—: ¿Por qué en la Ciudad de México el metro sí puede costar 5 pesos, mientras en Guadalajara el transporte debe cobrarse casi al triple? En Ágora hicimos un ejercicio básico para revisar cuánto podría costarle al pueblo de Jalisco cada viaje en transporte público, sin que fuera completamente gratuito y sin que el gobierno del estado tuviera que invertir cantidades imposibles, y lo más importante: erradicando la práctica de delegar mayoritariamente a empresas (instituciones de lucro), para que por fin sea un servicio público que satisface un derecho constitucional, en vez del negocio de unos cuantos. Para llegar a esa cifra, parto de criterios internacionales de asequibilidad. Organismos como el Banco Mundial, ONU-Hábitat y el ITDP coinciden en que, para que el transporte público sea verdaderamente accesible, una persona no debería destinar más del 10% de su ingreso mensual a moverse por la ciudad. En Jalisco, la clase trabajadora (incluyendo el trabajo formal e informal) percibe en promedio entre 7,000 y 10,000 pesos mensuales. Esto quiere decir que el ciudadano promedio dentro de la clase trabajadora en Jalisco, debería gastarse no más de $850 mensuales ($28 diarios) en transporte público para poder presumir de vivir en una ciudad con transporte asequible. Si tomamos en cuenta que una persona que utiliza el transporte público realiza en promedio 3.5 viajes por día, cada viaje debería costarle ocho pesos. El aumento a 14 pesos no es consecuencia inevitable de los costos, sino de una decisión estructural: mantener un modelo donde el transporte se concibe como negocio y no como derecho. Mientras esa lógica no se acabe, cualquier “ajuste técnico” será, en el mejor de los casos, un curita temporal. Seguramente la propuesta será rebatida por muchas personas, seguro activarán a su ejército de bots naranjas, hasta la llamarán “populista”, pero habrá muchas personas más que empezaremos a gritar cada día con más fuerza la exigencia de los 8 pesos por la dignidad.