La violencia que viene (Cuarta parte)

La violencia que viene (Cuarta parte)

Sección: Al Fondo a la Derecha

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Publicado el 16/12/2025 — Por Teofilo Guerrero @teofiloguerreromanzo
En su libro: “La doctrina del shock”, Naomi Klein hace un detallado recuento de la necesidad de los Estados Unidos de crear caos para después intervenir en la soberanía de un país. Así fue como puso en funcionamiento en Chile una estrategia de desestabilización a cargo de algunas fuerzas empresariales, la oposición política, medios de comunicación, y los agentes financieros; acciones que culminaron con el golpe de estado de 1973, la llegada al poder de Pinochet, y la posterior puesta en marcha de un programa económico agresivo que todavía hoy padece la nación andina. Durante los años ochenta la hegemonía de Estados Unidos se basó en una serie de intervenciones, directas o indirectas en las soberanías de América Latina, desde presiones financieras o diplomáticas desde la OEA, pasando por operaciones encubiertas de sus agencias, la DEA y la CIA, y en última instancia la intervención militar, directa o indirecta sobre los territorios, lo que derivó en sangrientas campañas que no sólo atacaban a los grupos armados surgidos en respuesta al estado de cosas, sino que también asolaban a las poblaciones criminalizando a sus líderes, asesinándolos, o provocando masacres sin distinción de edades y condiciones. La nueva estrategia de seguridad, es la doctrina Monroe sin más: América para los americanos, aderezada por la interpretación que hace de ella Donald Trump, en su “corolario”, en la que busca “recuperar” la hegemonía sobre la región latinoamericana, buscando: Restaurar la preeminencia estadounidense, excluir a competidores no hemisféricos, prioridad de la seguridad nacional y fronteriza, y un enfoque transaccional y pragmático. Todo lo anterior se traduce en más intervencionismo, más saqueo, más violaciones al derecho internacional, y un menosprecio grosero hacia Latinoamérica, que refrenda su función de “patio trasero” del imperio. Una parte de este corolario hace énfasis en el tema de los recursos naturales, con los países que ya se doblegaron, voluntaria o involuntariamente, a los intereses norteamericanos, ya se habla de privilegios y preferencias para extraer minerales, agua, hidrocarburos, territorio, y hasta la presencia militar por medio de bases o asesores. En los años setenta y ochenta, los pueblos y sus agentes políticos y sociales, no aguantaron la presión y los atropellos de quienes defendían o representaban los intereses del imperio del norte, y se vieron obligados a levantarse en armas en defensa del territorio y la soberanía con terribles resultados, pero no había muchas opciones: o se sublevaban y corrían el riesgo de caer, o morían lentamente por el hambre, la pobreza, los pesticidas, los grupos paramilitares, o simplemente la indiferencia de un estado cómplice y servil cuya prioridad era obedecer al Tío Sam. Con esta estrategia puede pasar lo mismo: la gente puede llegar a un punto en el que ya no esté dispuesta a tolerar violencias, abandono, maltratos y despojo, y si responden con las armas dicha estrategia ya tiene contemplado nombrarlos “terroristas” o “agentes hostiles” definidos como aquellos que: “buscan socavar los intereses, la seguridad, la economía y las instituciones de Estados Unidos” (ojo con “la economía”), y con la definición de “actores en el ciberespacio” se corre el riesgo también de que realice acciones contra militantes y activistas políticos cuyo ámbito de ejercicio es el ciber territorio. La violencia que viene, desafortunadamente, será transmitida en directo y con la posibilidad de ser monetizable para sus beneficiarios.