Ernestina, la Fiscal de 24 horas… y del resto del sexenio

Ernestina, la Fiscal de 24 horas… y del resto del sexenio

Sección: El Gobierno de la 4T

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Publicado el 01/12/2025 — Por Amaury Sánchez
En este país donde los políticos cambian de chamba más rápido que un compadre cambia de cantina cuando ya no le fían, resulta que Ernestina Godoy se aventó el numerito de renunciar un día… para amanecer ascendida al siguiente. ¡Talento mexicano, carajo! Ya quisieran las telenovelas de Televisa un giro así. El asunto fue así: la señora estaba bien puesta en su escritorio como Consejera Jurídica, revisando leyes, parchando broncas, viendo cómo no se caen las instituciones, cuando —¡zas!— anuncia su renuncia. Pero no crea usted que se fue a llorar a la sala con un litro de helado. No. Es Ernestina Godoy, no una protagonista de novela turca. Apenas colgó la pluma con la que firmó la renuncia y ya tenía otro nombramiento debajo del brazo: Fiscal Especializada de Control Competencial. Que no sé qué significa, pero suena a que controla cosas que otros compiten por controlar. En resumen: poder. Y luego vino el golpe maestro. El truco del sombrero. La jugada del mago político: “Por cierto, me corresponde ser encargada del despacho de la Fiscalía General de la República.” ¡Ay, nanita! Se oyó un grito en el Senado. Dicen que un PRIANista se atragantó con su café descafeinado. El pretexto oficial fue elegante: —Renuncio con mucha ética, mucha convicción y mucho amor al pueblo —dijo Ernestina. Pero entre líneas se leía: —Voy para arriba, mis cielas. Quítense que ahí les voy. Y uno no puede más que aplaudirle, porque hacer un doble salto mortal administrativo en menos de 24 horas no lo hace cualquiera. Es más: ni los gobernadores chapulines se la saben así de bonita. La salida de Gertz Manero fue como esas renuncias de oficina donde todos lo ven marcharse con una mezcla de alivio y culpa, pero nadie sabe si regresar a trabajar o irse por unos tacos. Misteriosa, silenciosa, casi poética. Dejó el despacho como quien deja una casa vieja: con cajas cerradas y un olor a pendientes sin resolver. Y ahí, en esa atmósfera fúnebre, apareció Ernestina con la escoba, el trapeador y el reglamento bajo el brazo. —Yo me encargo ...dijo. Y todos los expedientes temblaron. Ahora, no faltará quien salga en Twitter (o X, si le gusta la letra del abecedario) a asegurar que esto es un complot, un dedazo, un plan maestro de la 4T para adueñarse de la justicia. ¡Ay, qué ternura! La oposición sigue creyendo que la FGR era un convento de monjas carmelitas hasta hace tres días. Vamos a ser sinceros: El país ya estaba harto de una Fiscalía más lenta que cajera de Aurrerá en quincena. Ya hacía falta alguien que le entendiera al oficio. Y sí, Ernestina trae fama de seria, disciplinada y de no dejarse mangonear. O sea, justo lo que le da gastritis al PRI y taquicardia al PAN. Mientras tanto, la Presidenta Sheinbaum ni sudó. Ella sabe que cuando una pieza se mueve en el tablero, el rival es el único que hace escándalo. En lugar de preocuparse, Claudia debe estar así, tranquilita, tomando café: —¿Que Ernestina ya es encargada del despacho de la FGR? —Perfecto. Siguiente tema. Porque esta jugada huele a orden, a estrategia y a estructura. No a caos como los que hacía el viejo régimen cuando ponía a fiscales que no distinguían una ley de una receta de cocina. Pero lo mejor, lo más sabroso, lo más chusco de todo este episodio, es ver cómo los adversarios se arrancan el cabello: ¡Qué barbaridad, la justicia está en riesgo! Pues claro, compadres… En riesgo de funcionar. En pocas palabras, el movimiento tiene tres lecciones: 1. Ernestina no cae: aterriza. Sus renuncias son más bien ascensos disfrazados. 2. La FGR no quedó descabezada. Le pusieron una cabeza que piensa, que lee y que sabe sumar sin calculadora. 3. La política mexicana sigue siendo el espectáculo más delicioso. El único donde un día renuncias… y al otro te dan la llave del sótano donde guardan todos los secretos del país. Entre tanto, Ernestina ya se instaló en el despacho. Abrió ventanas, movió muebles, revisó expedientes, y seguramente dijo: Esto lo vamos a ordenar… aunque no les guste. Y sí, muchos no van a estar contentos. Pero por lo pronto, México ya entendió una cosa: Cuando Ernestina Godoy renuncia… es porque ya la están esperando en un cargo más grande. Y mientras la oposición está llorando en un rincón, nosotros aquí andamos, disfrutando del espectáculo, como se disfruta una buena obra de Los Sanchez : con humor, con ironía y con esa deliciosa sensación de ver cómo, a veces, la justicia sí encuentra por dónde entrar. —Amaury + Jal Avanza Style, servido y sin hielo.